El
Rebe, sensibilidad y vitalidad
El objetivo del Rebe es inspirar a cientos de miles de judìos
de todo el mundo a retornas a sus raíces y despertar el orgullo,
la devoción y la alegría de ser judío.
Un joven inmigrante ruso quien habla emigrado a los Estados Unidos en
1955, se enredó, sin saber, con la ley. Desconociendo las regulaciones
postales, había violado varias regIas postales y estaba emplazado
a presentarse ante la corte. El inmigrante escribió al Rebe
acerca de su dificultad y le pidió su consejo. El Rebe le aconsejó sobre
el asunto, luego agregó:
“La integridad en tales asuntos es bien conocida entre los jasidim
de Lubavitch. Cuando el Tzemaj Tzedek enviaba una carta por mensajero, él
simultáneamente recompensaba a la autoridad postal por la pérdida
de gastos postales, pagando el franqueo apropiado a la oficina de correos
local. Sus jasidim han aspirado siempre emular su ejemplo.’
* * *
Una vez, en un farbrengen jasídico, Rabbi Leibel Groner, el secretario
privado del Rebe contó la siguiente historia:
Después de recibir una asignación del Rebe, un jasid se
sintió abrumado, lo que el Rebe estaba pidiendo de él,
parecía estar más allá de sus capacidades.
El Rebe notó su duda y le observó suavemente: “Mis
expectativas de mí mismo están diez veces más allá de
mi capacidad.”
* * *
En una cena semejante, Rabbi David Hollander relata acerca de un breve
encuentro con el Rebe cuando él vino a recibir el Iekaj (torta
de miel) que habitualmente se distribuye en la víspera de Iom
Kipur.
“Sea Ud. bendecido con éxito, tanto como Rabino, así como
ciudadano,” le dijo el Rebe.
“Yo había estado considerando dejar el rabinato,” relató Rabbi
Hollander, quien había dedicado muchos incansables años
de actividad al servicio público. “Y así, cuando
el Rebe mencionó ‘ciudadano’, inmediatamente le informe
de mis pensamientos.”
¡D-os no lo permita!’ replicó el Rebe. ‘Míreme,
constantemente estoy emprendiendo responsabilidades adicionales. ¿Qué lugar
hay para considerar una salida o vacación?.”’
* * *
Una vez, los jasídim sugirieron al Rebe que se tomara una breve
pausa en su agenda ininterrumpida y se alejara para unas breves vacaciones.
Como portavoz eligieron al jasid mayor, Reb Nissan Nemanov. Reb Nissan
invocó todos sus poderes de persuasión, pero sin resultado.
El trató de explicar que todos los ¡2ebeim anteriores habían
ido de vacaciones de vez en cuando. “~,Por qué,” concluyó él. “no
debería el Rebe hacer lo mismo?.”
El Rebe sonrió y replicó, “Cuando los jasidim se
sentaban y estudiaban, los Pebeim podían ir de vacaciones. Hoy,
son los jasidim quienes van de vacaciones, entonces el Rebe debe quedarse
a estudiar.”
* * *
El Rebe constantemente estimula la publicación de textos sagrados
Judíos, especialmente aquellos de los previos Rebeim de Lubavitch.
Y con empuje revolucionario en el mundo de la Torá, él
ha urgido la compilación de índices detallados de numerosos
textos publicados.
En el invierno de 1980, el Rebe pidió que un índice amplio
sea compilado de todos los textos de autoría del fundador del
Jabad-Lubavitch, Rabbi Shneur Zalman de Liadi. El desafío de preparar
el índice aumentó por el tiempo limitado del Rebe: el proyecto
era para ser completado dentro de las dos semanas a fin de que pudiera
ser publicado para el feriado jasídico que se acercaba, Yud-Tet
Kislev (19 del mes de Kislev), el aniversario de la liberación
de Rabbi Shneur Zalman de una prisión czarista.
“Trabajamos contra reloj,” recuerda Rabbi Menashe Perman,
quien estaba involucrado en el proyecto. “En adición a nuestro
deseo de cumplir con la fecha estipulada por el I~ebe, estábamos
continuamente inspirados en el hecho de que el Rebe mismo editaba meticulosamente
el material cada día, verificando cada ingreso y haciendo adiciones
y correcciones.”
“Cuando el trabajo se completó, el Rebe nos instruyó para
incluir en el libro una lista de las personas quienes habían trabajado
en el proyecto. Compilamos una lista y se la entregamos al Rebe, quien
casualmente agregó su propio nombre.”
“Cuando pasamos a máquina esta página, colocamos
el nombre del Rebe en la cima de la lista. Sin embargo, el Rebe insistió que
su nombre sea incluido en orden alfabético, junto con los otros.
La lista de editores contribuyentes a este índice fue arreglada
de acuerdo a los nombres. En medio de todos los otros, puede Ud. encontrar
un nombre familiar que comienza con la letra Hebrea Mem [Menajem Mendel
Schneerson].”
* * *
Cuando el Rebe era un niño, antes de que su padre fuera nombrado ¡2av
en Yekatrinoslav, su familia vivía en Nikolayev. Una vez estalló un
progrom. Temerosos del peligro, los Judíos se escondieron hasta
que el riesgo pasara. Su madre lo llevó con sus hermanos a un
refugio, donde se juntaron muchas otras mujeres y niños.
Algunos de los niños aterrorizados comenzaron a llorar fuertemente.
Esto era muy peligroso, porque sus llantos podían conducir a los
perseguidores hasta el escondite. Mientras que todos los demás
estaban paralizados por el miedo, el Rebe que tenía menos de cinco
años en esa época, tranquilamente apaciguó a los
niños que lloraban, uno a uno, con una caricia en la mejilla,
un dedo a la boca y así por delante, hasta que la calma fue restablecida.
Extraído de "Ayer, hoy y siempre...El Rebe" editado
por Rab Yehoshua Forma
TRIBUTO A UN LIDER MUNDIAL
El Rebe no fue solamente el líder de nuestra generación.
Será el líder de las generaciones futuras. Muchas generaciones
se beneficiarán por lo que el Rebe fue para el pueblo de Israel.
El último de los Cinco Libros de Moshé comienza con la
reprimenda de éste hacia el pueblo judío. Decía
lo siguiente: “¿Cómo puedo yo solo sostener vuestra
dificultad y carga?”. Moshé confiesa que no puede sobrellevar
la carga del liderazgo por sí mismo exclusivamente. Por lo tanto,
decide que fueran elegidos individuos selectos para ayudarle. Y describe
sus calificaciones de la siguiente manera: hombres sabios (jajamim) comprensibles
(nebonim) y llenos de conocimiento (ieduim). Uno no puede menos que asociar
esta declaración de Moshé Rabeinu con Jabad. Estas palabras
hebreas forman la sigla de JABAD –JOJMA, BINA y DAAT-.
El liderazgo de toda la comunidad de Israel fue entregado al Rebe de
Lubavitch, y él cumplió esa misión al máximo.
Su preocupación fue el pueblo entero de Israel, una preocupación
muy profunda. Los judíos de cada rincón del mundo, no importa
cuán abandonados y por más pequeño que fuera su
número, estaban en su mente y sobre su corazón y alma.
Si hubo un hombre calificado para reconstruir vida judía tras
el gigantesco jurbán – el trágico Holocausto que
se abatió sobre nuestro pueblo- fue el Rebe. El reconstruyó la
vida judía, haciendo que los judíos, sin excepción,
sin mirar en su posición en la vida, se sintieran parte de esta
reconstrucción. Se preocupó por cada judío dondequiera éste
estuviera. Esta fue una dedicación y devoción única
por Klal Israel.
No afirmo haber entendido al Rebe, ni pretendo ser capaz de evaluar su
erudición o grandeza espiritual. Con todo, tuve el privilegio
de pasar gran cantidad de tiempo con el Rebe, muchas veces, desde tarde
por la noche hasta las tempranas horas de la mañana. Con frecuencia,
durante nuestra conversación con el secretario, desde afuera,
hacía sonar el timbre y yo me levantaba para salir pues sabía
que había más gente esperando ver al Rebe. Pero el Rebe
me retenía diciendo: ¿Qué? ¡Estamos hablando
de Klal (de cosas comunitarias generales)!” No había perturbación
cuando estaba abocado al trabajo de fortalecer a Klal Israel.
Una de sus mayores preocupaciones fue la comunidad judía en la
ex Unión Soviética, donde tres generaciones de judíos
se vieron alienados de toda faceta de judaísmo. El único
movimiento subterráneo que triunfó en Rusia durante el
régimen bolchevique fue Lubavitch. Este movimiento clandestino
funcionó con una incansable devoción por las necesidades
de los judíos y el judaísmo. ¡Y el Rebe era su líder!
No importaba a cuántas miles de millas de distancia estuvieran
estos judíos, esperaban –con enorme sed- escuchar algo desde “770” (de
la Sede Mundial de Lubavitch, oficina del Rebe)
El Profesor Herman Branover, un devoto jasid y un gran científico,
con quien me encontré en Riga, cuenta lo siguiente: Cuando Gorbachov
llegó al poder la gente estuvo muy preocupada, y el Rebe envió un
mensaje a la Comunidad Judía en Rusia diciéndole que no
se preocuparan, que las cosas mejorarían. Ellos, naturalmente,
aceptaron las palabras del Rebe, y se serenaron un poco.
Años después, cuando Gorbachov estuvo en Israel, el Profesor
Branover pasó bastante tiempo con él y aprovechó la
oportunidad para preguntarle: “Cuando usted llegó al poder, ¿pensó realmente
que iba a cambiar de rumbo respecto de sus predecesores?”
Y Gorbachov dijo:
“No, en absoluto, de hecho mi idea era ‘apretar’ un poco
más que mis predecesores”.
Gorbachov no sabía dónde se dirigía, pero el Rebe
tuvo la visión necesaria como para predecir que las cosas mejorarían.
Recuerdo un incidente relacionado con una aeronave de El-Al secuestrada
y desviada a Argelia. Corría el rumor de que el General Ariel
Sharon debería haber estado en ese avión y que canceló su
viaje cuando el Rebe le dijo que no viajara. Cuando me encontré con
el Rebe, poco tiempo después, sentí curiosidad y le conté acerca
de los rumores a fin de comprobar su veracidad.
El Rebe no reconoció el hecho de que mantuviera a Sharon alejado
del avión. Sólo dijo:
“Sharon vino a despedirse de mí antes de irse a Israel y yo
le dijo ‘no vayas’. Y Sharon no fue”.
Muy naturalmente, hice mi próxima pregunta:
“Si usted sabía que el avión sería secuestrado, ¿por
qué solo salvar a Sharon cuando podría haber salvado a todos
los demás?
El Rebe respondió con incredulidad:
“¿Piensa que yo vi un avión siendo secuestrado? El
vino a decir adiós y todo lo que yo hice fue decir: “no vayas”.
Para mí esto era el testimonio de una cierta visión que
sólo poseen seres humanos excepcionales. A esta visión
se refería el Profesor Branover. La misma que fue empleada para
reconstruir la vida judía en el mundo.
Yo tuve el privilegio de ser el más joven delegado al Ultimo Congreso
Sionista realizado en Basilea, Suiza, antes del establecimiento del estado
judío. Allí tuve oportunidad de sentarme en comités
importantes y encontrarme con muchos de los líderes. También
fui privilegiado con encontrarme con los líderes de Torá del
mundo. Cada uno tuvo una cierta área de conocimiento y pericia.
Uno podía estar bien versado política o diplomáticamente;
otro podía estar bien actualizado en cuestiones de economía;
y otro en las ciencias o asuntos militares; el Rebe, sin embargo, se
involucró en todo. Durante las muchas horas en que escuché y
discutí cada fase imaginable de la vida de Eretz Israel y de Klal
Israel, fui testigo de la pericia del Rebe no solamente en la educación,
no solamente en el conocimiento y la práctica de la Torá,
sino en todas las facetas de la vida humana. Su enorme interés
por la integridad de Eretz Israel es, por supuesto, bien conocido. Desafortunadamente,
tuvo mucho para preocuparse.
Habló mucho de llegar a otros. Hay muchos, muchísimos,
que trabajan en este campo, y no minimizo sus esfuerzos. Pero el trabajo
de Lubavitch de llegar a otros no se compara a ninguno de ellos. Es muy
superior. La devoción y dedicación, el espíritu
de sacrificio de sus emisarios, en todas partes del mundo, es legendaria.
Recientemente tuve oportunidad de pasar un viernes por la noche con el
Superior Rabino de Latvia –un Sheliaj de Lubavitch. Durante las últimas
horas de ese viernes por la noche, pude apreciar la devoción,
la disciplina. Nada es demasiado difícil. Si hoy hay vida judía
en Riga, se debe a este Superior Rabino, quien bien podría haberse
quedado con su familia en la comodidad de Kfar Jabad. En cambio, soporta
los rigores de Riga.
También tuve ocasión de encontrarme con Rabí Leib
Raskin, quien ha sido activo en Casablanca, Marruecos, durante muchos
años, como Sheliaj del Rebe. Cuando me fui de su apartamento cerca
de la una de la madrugada de un viernes por la noche, le pedí que
me disculpara por ocuparlo hasta tan tarde. Me dijo:
“¿Qué quieres decir con disculparte? Ante todo, tú eres
el primero aquí que es de “allí” (“allí” entonces,
en Marruecos, significaba “Israel”) permitiéndonos oír
qué sucede. En segundo lugar, que mis hijos sepan que en el mundo
hay un judío que habla idish”.
Estuve en Sudáfrica en los años ’70, cuando la comunidad
judía estaba alborotada y el Rebe la tranquilizó. Los Shlujim
allí hicieron su trabajo, y lo hicieron bien.
Si hay un Seder en Himalaya, ¿quién lo hace? ¿Si
se necesita un shojet –matarife ritual- en Tasmania, ¿quién
lo proporciona? Si se necesita un mohel en cualquier parte del mundo –ellos
estaban allí, y ellos están todavía allí.
Alcanzar a otros al máximo es parte de la reconstrucción
de la vida judía. Una tremenda cantidad de creatividad es constantemente
demostrada. Cuando el Rebe comenzó la campaña de Tefilin
durante la Guerra de los Seis Días, tefilín no era la cosa
más popular, quizás, en el día del Bar Mitzvá o
un mes antes. Pero miren hoy, qué han hecho los tefilín
del Rebe:
Cuando vienes al Kotel, el Muro Occidental, el judío religioso
reza ya sea minjá, maariv o shajarit, y si viene durante algún
otro momento del día, recita Tehilim (Salmos). ¿Pero que
hace un judío no-religioso en el Kotel? Los tefilín se
han vuelto sinónimo de Kotel para el judío no-comprometido.
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